jueves, octubre 23

Matrimonios convenientes


A través del Zenit me llegó una entrevista al autor del libro "Noviazgo: ¿seguros? Ideas para acertar"


Según dice el entrevistado, “el libro no ofrece recetas, sino testimonios e ideas que iluminan para decidir bien sobre el amor”.


Las “ideas” sobre “la importancia de acertar en la elección”, las “pistas” para crecer en la "inteligencia emocional" o la tajante afirmación: "Lo que decidas que sea tu noviazgo será tu futuro matrimonio" me dejaron algo perplejo.


No entiendo muy bien que está diciendo cuando afirma


“Si se cultivan los pasos del noviazgo, el éxito del matrimonio, de algún modo, está garantizado por ese aprendizaje en el amor”.


o que


“cuando se hayan conocido lo suficiente como para saber que por su compatibilidad de caracteres, valores, y proyecto de matrimonio, ese amor proyectado en el futuro será un matrimonio de verdad”.


Pero mucho menos entiendo cuando el padre Rafael Hernández Urigüen suelta que en su libro


“Hay referencias valiosas para evitar el machismo cultural y conseguir que el hombre respete a la mujer desde su primera infancia valorando lo que Juan Pablo II denominó "genio femenino"”.


Todo esto me huele a algo que vi hace un tiempo y que ironiza sobre la parte del noviazgo que mas le preocupa al padre: las relaciones prematrimoniales.


video


Pero mejor que hablar, cosa impropia para este almacenero, es oír a un padre sabio que habla con su hijo sobre estas cosas.


"La esencia de un mundo caído consiste en que lo mejor no puede obtenerse mediante el libre gozo o mediante lo que se llama “autorrealización” (por lo feneral, un bonito nombre con que se designa la autocomplacencia, por completo enemiga de la realización de otros “autos”), sino mediante la negación y el sufrimiento. La fidelidad en el matrimonio cristiano implica una gran mortificación. Para el hombre cristiano no hay escape".


"El matrimonio puede contribuir a santificar y dirigir los deseos sexuales a su objetivo adecuado; su gracia puede ayudarlo en la lucha; pero la lucha persiste. No lo satisfará, del mismo modo que el hambre puede mantenerse alejada mediante comidas regulares. Ofrecerá tantas dificultades para la pureza propia de ese estado, como procura alivios. No hay hombre, por fielmente que haya amado a su prometida y novia cuando joven, que le haya sido fiel ya convertida en su esposa en cuerpo y alma sin un ejercicio deliberadamente consciente de la voluntad, sin autonegación".


"A muy pocos se les advierte eso, aun a los que han sido “criados en la Iglesia”. Los que están fuera de ella rara vez parecen haberlo escuchado. Cuando el hechizo desaparece o solo se vuelve ligero, piensan que han cometido un error y que no han encontrado todavía la verdadera compañera del alma. Con demasiada frecuencia la verdadera compañera del alma es la primera mujer sexualmente atractiva que se presenta. Alguien con quien podrían casarse muy provechosamente con que sólo… de ahí el divorcio, que procura ese “con que solo”. Y por supuesto, por lo general tienen razón: han cometido un error".


¡Sólo un hombre muy sabio al final de su vida podría decidir atinadamente con quién podría haberse casado con más provecho entre el total de oportunidades posibles!


"Casi todos los matrimonios, aun los felices, son errores: en el sentido de que casi con toda certeza (en un mundo mas perfecto e incluso con un poco mas de cuidado, en este tan imperfecto) ambos cónyuges podrían haber encontrado compañeros mas adecuados. Pero el verdadero “compañero del alma” es aquél con el que se está casado de hecho".


"Es muy poco lo que escoge uno mismo: la vida y las circunstancias lo hacen casi todo (aunque si hay un Dios, éstas deben ser Sus instrumentos o Sus apariciones)"


En el amor a primera vista tenemos un atisbo, supongo, del matrimonio tal como habría sido en un mundo que no hubiera caído. En este tenemos como únicas guías la prudencia, la sabiduría (rara en la juventud, demasiado tardía en la vejez), la limpieza de corazón y la fidelidad de la voluntad".


Fragmento de una carta de JRR Tolkien a su hijo Michael, CARTAS, nº 43. Ed. Minotauro.



5 comentarios:

Mary Lennox dijo...

Me comentaron de este Post y ya que habla tanto, a ver si coincide con mi opinión:
El problema con estos libros de auto-ayuda para el noviazgo es que banalizan tanto las cosas que cuando llega la hora de la verdad, eso no ayuda, porque en verdad no existe la auto-ayuda. Existe la Gracia y la Verdad y solo aquella nos hará libres en todos los casos.
No me acuerdo en qué película cursi romántica de esas que a mi me encantan (si es una debilidad) El que se declaraba le decía que supiera que iban a haber días difíciles, momentos terribles, pero que si ella le decía que sí todo eso iba a valer el amor que se tenían y el estar juntos y el crecer. Algo así era... pero lo importante era que no era una tontería color de rosa, sino que era un toque más realista, no llega a lo de Tolkien, pero para una peli estaba bastante bien. Eso a la hora de los bifes ayuda, lo otro si no estas bien preparado te dan ganas de comer el asado y al cuerno con todo. En verdad no se conoce a la juventud y que ésta en su indiferencia está sedienta de un buen golpe de Verdad.
Cariños
Mary

Descencencia de Ioreth dijo...

Estimada: Bienvenida nuevamente al almacén.

El que dice que hablo mucho es don Wanderer. Y lo dice porque me conoce.

Gracias por su elegante post que embellece esta página.

Solo le puedo decir que, luego de unos cuantos años de casado, y de haber consumido literatura similar a la reseñada nunca me encontré con una página tan clara sobre el matrimonio como la carta de Tolkien a su hijo.
Especialmente cuando habla de su propia experiencia.

Anónimo dijo...

Hola: Soy Rafael Hernández Urigüen.
Encantado de saludarles.
estoy dispuesto a dialogar sobre el libro que no es de autoayuda sino un escrito de diálogos vivos entre jóvenes.
Puedo proporcionarles el libro para que opinen de primera mano.
Un saludo muy cordial desde España:
rafael (rahernandez@unav.es)

Desendencia de Ioreth dijo...

Estimado Padre:
Toda la información publicada en este blog fue tomada de primera mano.
No es mi intención polemizar ni dialogar, solo dejar sentada mi perplejidad frente al tratamiento únicamente moral que se hace sobre la misteriosa realidad que implica el matrimonio cristiano.

Lo que si me interesaría saber es cual es su opinión sobre el contenido de la carta que JRR Tolkien escribe a su hijo.
Un saludo

Rafael H. Urigüen dijo...

Estimado Amigo "Athelas-Descendencia de Loreth" (Me encantaría saber su nombre auténtico) y los demás comentadores.
Compruebo que hay un malentendido sobre mi libro "Noviazgo: ¿Seguros? Ideas para acertar", provocado quiza´por lecturas parciales de las entrevistas a ZENIT. Si ustedes desean de verdad enterarse sobre el contenido del libro puedo indicarles dónde obtenerlo, e incluso no tengo inconveniente en regalárselo de corazón.
No es un libro "moralizante" ni de "autoayuda". Se trata de un diálogo libre con mis alumnos a raíz de las celebraciones de seminarios sobre el amor humano.
Son como los diálogos de Platón, pero en el Siglo XXI. Aparecen citas de poetas, de Lewis, de Chesterton... Es un itinerario desde el enamoramiento hasta el compromiso. Se desarrolla una antropología del amor humano desde esa misma perspectiva cristiana que señaláis, en la que adquiere protagonismo también la Cruz.
Respecto al texto de Tolkien, lo suscribo, y de hecho muchas de sus ideas están expresadas en mi libro.
Mi correo electrónico habitual: rahernandez@unav.es

Un cordial saludo desde España,
Rafael Hernández Urigüen